Orar es…

 

La mayoría de cristianos asocian oración a retirarse a un monasterio; encontrar un oasis en el desierto vacío de Dios. Este es un modelo que añora la espiritualidad monástica. Los laicos creyentes podemos y queremos descubrir a Dios en la vida de trabajo. Frecuentemente el lugar de trabajo es una jungla de competitividad, lucha por la supervivencia, búsqueda de la eficacia…, todo lo más parecido a un desierto sin Dios.

 

Con este espacio de “ORAR DESDE EL TRABAJO” pretendemos ayudar en la bonita tarea de abrir los ojos del paso de Dios por el trabajo. Contemplar el trabajo desde la invitación de quitarse las sandalias porque pisamos tierra sagrada (Ex 3, 5). Podemos sentir ahí la pasión de Dios a favor a favor de los que padecen su condición de empobrecido y nos pide acompañarle en su liberación.

 

Sabemos que en el desierto Dios da al profeta el agua y el pan que necesita para hacer su travesía (1 Re19, 6), que Dios visita a su pueblo a su pueblo en el desierto y le muestra su cariño (Gn 18, 1-16). Estamos convencidos que el trabajo es un lugar donde Dios nos muestra su presencia, su teofanía (Ex 19, 16)

 

En el trabajo podemos ejercer los distintos tipos de oración: alabanza a Dios por la colaboración humana en su creación; admiración por la fuerza de Dios en la técnica humana; sentimiento de compartir las cargas de los maltratados; compromiso en la transformación de la injusticia; petición de solidaridad con la suerte del pueblo, como Moisés (“bórrame del libro de la vida, si no perdonas a tu pueblo”: Ex 32, 32)…

 

¡Ánimo y estate atento a las huellas de Dios!

 

 

 

 

 Publicado por a las 13:13